¿Cómo debe ser un buen sistema de cloración salina?

cloración salina

¿Cómo debe ser un buen sistema de cloración salina?

La cloración salina es un sistema para el mantenimiento de piscinas que sustituye a las clásicas pastillas de cloro que echábamos en la piscina para higienizarla. Este tratamiento consiste en un proceso en el que se añade sal común al agua de la piscina.

Mediante un aparato eléctrico separamos el cloro del sodio. El cloro desinfecta el agua y vuelve a mezclarse con el sodio. Este ciclo se repite constantemente.

Para elegir un buen sistema de cloración salina debemos tener en cuenta una serie de aspectos:

Debe tener un buen rendimiento. Las fuentes conmutadas tienen un rendimiento mucho más alto que una fuente lineal, pudiendo superar el 95%. Un buen clorador salino produce menos electricidad y más cantidad de cloro.

Regulación de la potencia de salida. Los cloradores de fuentes conmutadas permiten un control preciso de la potencia de salida y los electrodos optimizan la producción de cloro.

Eliminación del calor. Un clorador salino de fuentes conmutadas libera muy poco calor, pudiendo instalarse en lugares restringidos. Elige un clorador ligero y pequeño. Esto incidirá en el coste de transporte y fácil instalación.

¿Qué ventajas tiene un sistema de cloración salina?

 Instalar un sistema de cloración salina te permitirá ahorrar un 80% en mantenimiento del agua de tu piscina y el 100% en comprar productos químicos innecesarios. Su instalación es sencilla y no necesita obras.

El poder de desinfección del cloro puro es superior a la de los hipocloritos comerciales. El cloro se disuelve completamente en el agua, a un ritmo constante. Su proceso aporta un gran poder de desinfección.

Al acabar el proceso de desinfección el cloro se transforma en sal, con lo que se evita una acumulación residual del cloro, como ocurre con las cloraciones convencionales. El procedimiento es respetuoso con la piel, no produce irritaciones en la piel ni en los ojos. Podrás abrir los ojos debajo del agua sin irritaciones y no se quedará en la piel el clásico olor a cloro. El contenido en yodo de la sal acelera el bronceado.

Una última y gran ventaja de la cloración salina es que es un proceso ecológico. El cloro se genera a través de un proceso renovable, volviendo a su estado inicial en forma de sal. No tenemos la necesidad de añadir químicos extra en el agua.